Masaje circulatorio

 

Masaje circulatorio

 Masaje Circulatorio

   Los antiguos griegos creían que recibir un masaje diario era una de las mejores maneras de asegurar una buena salud. Los expertos están de acuerdo hoy. El masaje circulatorio reduce la presión arterial, mejora la función del cuerpo y puede ayudar a acelerar el proceso de curación.
   Una persona con mala circulación puede sufrir de una variedad de malestares como la acumulación de líquido en las extremidades (como los dedos de los pies), manos y pies fríos, fatiga y dolores musculares creados por una acumulación de ácido láctico en los músculos. La buena circulación trae a los músculos dañados y tensos la sangre rica en oxígeno que necesitan para sanar.
   El masaje facilita la circulación debido a la presión creada por la técnica de masaje que mueve realmente la sangre a través de las áreas congestionadas. El movimiento de esta misma presión hace que la nueva sangre fluya y también "jale" el ácido láctico de los músculos y mejore la circulación de la linfa que transporta residuos metabólicos lejos de los músculos y los órganos internos.

Masaje de piernas – Una parte de la experiencia

   El masaje de piernas estimula tanto la circulación de la sangre como el sistema linfático. Si se hace regularmente ayuda a prevenir las venas varicosas. Cualquier congestión en las piernas será menor con suaves percusiones dirigidas hacia los ganglios linfáticos en la parte posterior de la rodilla y en la ingle. Si las piernas se sienten hinchadas al tacto, asegúrate de usar la presión más apacible. Se puede dar un masaje firme en los músculos más grandes, como los que alrededor de los muslos, con el fin de disipar el cansancio y estimular el sistema linfático lento. Se debe trabajar más suavemente sobre las áreas óseas como las espinillas y las rodillas.
Para estimular la circulación, comienza en el pie. Haz un emparedado con el pie justo entre las manos y da al pie una fricción por frotación firme y rápida. Continúa durante unos minutos, después recorre el pie con suavidad pero con firmeza desde los dedos hasta el tobillo, manteniéndolo entre las palmas.
   Levanta la pierna y apóyala en el tobillo con la mano derecha. Empuja tu mano izquierda con firmeza hacia arriba desde el tobillo hasta la rodilla. Después de seis percusiones se repite con la otra mano. Repite este paso dos veces más, y luego baja la pierna.

   Continúa con el muslo. Da un roce rápido del muslo con las dos palmas de las manos, seguido de uno lento, haz pasadas firmes con la palma de la mano, manteniendo los dedos relajados y curvos. Repite con el otro pie y la pierna.
Esto es solo un ejemplo del proceso de masaje circulatorio en una parte muy importante: las piernas, pero el masaje circulatorio generalmente se aplica también a los brazos, a la parte posterior de las piernas, y las nalgas. Depende de tu terapeuta y tú caso, las áreas que se necesiten abarcar en una sesión.
Imagen Vía: beyondchiropractic.ca